Regreso toponímico

Regreso a mi bosque con resaca catarrera, regustillo a café -que desde hace un tiempo me sienta fatal- y nuevo ordenador.

Lo único que me alegra es el frío que de repente hace invierno lo que ya es astronómicamente primavera, y mi Jardín da fé de ello con colores y sonidos de explosión; han puesto nuevos frutales y ya están todos florecidos, pásense a verlos, merece la pena.

Y también me alegra el soniquete de los nombres de lugares ya casi olvidados de la geografía peninsular, que asoman la cara en los informativos al compás de las nevadas primaverales que caen por el norte.

Leitariegos, Estacas de Trueba, Port de la Bonaigua, Puerto de Belagua, Portillo de La Sía, Collado de Sancho Leza, Opakua, Somiedo, Faya de Lobos, ¡qué evocadores son, sin más, esos nombres! Y los que no salen: Portillos del Padornelo y la Canda, El Cebreiro de los peregrinos, Páramo de Masa... 

Añadiría que, subiendo desde Santander a Burgos por La Sía hay un covacho en plena carretera que es uno de los finales de un sistema kárstico llamado Cueto-Coventosa, cuyo solo nombre pone los pelos de punta a los espeleólogos de Europa; que mas arriba nace el Asón despeñándose por una hermosa cascada y que mirar desde la cabecera a los pies del valle es una lección de Geología glaciar y de Prehistoria (con sus concheros epipaleolíticos a ambos lados de la carretera) que por más que venga en los libros nunca deja de asombrar en belleza.

La belleza que está dentro de los nombres, vaya. De estos nombres españoles.

24/03/2008 20:49.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario

*

*
No será mostrado.


*

* Datos requeridos.