Celtizacion 1

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En el siglo XIX se desarrolló la idea de que invasiones ligadas a cambios lingüísticos explicaban la emergencia de las Lenguas Célticas en Europa.

Claro que en aquellos días la definición de lo céltico dependía mucho de criterios arqueológicos, y estos se basaban en que un núcleo originario, que se encontraba en Centroeuropa, irradió su influencia hacia el resto de la Europa Occidental y de las Islas. Gracias al testimonio de César acerca de los Belgas que llegaron tardíamente a Britania, se había formado una imagen de sucesivas oleadas célticas al extremo occidente que explicarían, entre otras cosas, las diferencias entre las dos ramas más visibles de estas lenguas: Céltico-Q, Céltico-P, es decir, las diferencias mayores que existen entre la familia linguüística a la que pertenece el gaélico y la del galés.

A este esquema invasionista le cuadraba muy bien la narración que contiene el Lebor Gabála Érenn: la población de Irlanda se habría formado mediante sucesivas invasiones de pueblos, por lo que la diferencia Q/P tenía un sentido étnico. El Lebargabalismo (como yo le llamo) tuvo su máximo representante en T.F. O’Rahilly, que lo utilizó en su obra Early Irish History and Mythology, (1946). Según éste, la población antigua de Irlanda estaba constituida por distintos estratos, por encima de los cuales se encontraban los "Goidélicos" (habla Celta-Q), quienes, llegados en torno al 150-50 BC, sustituyeron a una población anterior de habla Celta-P.

Pero, aparte de que la narrativa del Lebor Gabála está muy mediatizada por el contexto histórico en el que se compuso, que la relación entre cualquier texto narrativo antiguo y la realidad suele presentar grandes problemas y ante la dificultad que representa el querer reconstruir idiomas originarios y además determinar quién, dónde y cuándo se hablaban, el Lebargabalismo y sus primas las tesis invasionistas perdieron crédito.

Los arqueólogos no se inclinan hoy día a identificar cambio cultural con movimientos de pueblos. Así que la explicación a la existencia de lenguas célticas en las Islas Británicas y a la impronta cultural céltica en éstas debe encontrarse en un enfoque menos migratorio y más atento a factores económicos y sociales.

El caso es que en las islas no se documentan grandes cambios desde el Bronce final (1.500 AC) hasta edades históricas (Edad del Hierro y aún hasta la Alta Edad Media) sino que lo que se deja ver es una gran continuidad cultural y una relación islas-continente mucho mayor de lo que se creía antes.

La idea principal del artículo que yo criticaba al Dr. Sykes el otro día por su uso indiscriminado del concepto "celta", es que la genética también demuestra escasos cambios en la población de las Islas, y además desde una fecha muy antigua. Si, como el propio Sykes afirma, no se encuentran trazas de población originaria de Centroeuropa en la huella genética de los isleños, entonces, ¿cómo es que éstos llegaron a hablar una lengua céltica? ¿De dónde procedería la impronta "céltica" de su cultura, pues admitimos que no se puede demostrar que fueran célticos esos emigrantes del Mesolítico a los que el artículo alude?

En la Edad del Bronce (2.500-800 AC) la continuidad cultural se hace muy visible en un área que abarca las Islas Británicas y el Continente Europeo, a través de la fachada Atlántica. 

Cerca del 1.500 AC se manifiesta el desarrollo de unas redes en las que el intercambio de "bienes de prestigio" -digamos de cosas que estaban a la moda- adquiere una gran importancia. La Arqueología documenta para estas fecha la aparición de objetos, que a menudo se encuentran depositados en ríos y zonas lacustres en forma de ofrendas a dioses que tienen un caracter más fluído que aquéllos a los que debían adorar quienes desarrollaron el Neolítico en las Islas, los constructores de grandes y pequeños monumentos megalíticos típicos de la etapa anterior (Koch, 1991).

Estos bienes consistían en armamento, objetos metálicos como calderos, recipientes de bronce, etc. así como las manifestaciones simbólicas de rango y poder como enterramientos, lugares de habitación jerarquizados, etc. Los mismos complejos materiales y simbólicos que se daban en otras partes de la Europa Central y Occidental desde el 1.300 AC.

Irlanda estaba incluida en estas redes, lo mismo que Britania, que muestra las correspondientes evidencias de "una élite aristocrática que poseía equipamiento de caballo y carro, espadas y calderos, y que disponía de cohortes de lanceros con jabalina y lanzas de largo alcance en su compañía...". Esta sociedad poseía también una clase artesana capaz de fabricar todos esos objetos -carpinteros, herreros, guarnicioneros- y habitaba en asentamientos jerarquizados.

En los años 80 existía cierto consenso entre los arqueólogos y los lingüistas de que los primeros hablantes de Céltico aparecerían en el seno de estas culturas.

"Si bien alguna forma de intrusión se veía lógicamente necesaria, el intercambio de bienes de prestigio se entendía como la expresión material del desarrollo y difusión de dialectos que también eran de prestigio" (Waddell).

(CONTINUARÁ)

---------- Adaptados por Mujerárbol de John Waddell:  The Question of the Celticization of Ireland, y John T. Koch: Ériu, alba and Letha: when was a language ancestral to Gaelic first spoken in Ireland? en Emania, Bulletin of the Navan Research Group, Nr. 9;  1991.

 

 

22/06/2008 17:10. Autor: mujerarbol2. Nasc. Tema: De Madera.

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